Capítulo 119.
La imagen no solo infundia admiración por parte de los hombres, sino envidia en Ruth y Adriana; o respeto como en algunas más seguras de sí, que la veían como el ejemplo del porqué no subestimar a una fémina cuando disponía que el suelo no era su lugar.
Aún recordaban cuando la creyeron acabada en el momento en que llegó ante el parlamento, siendo acusada por un integrante del clan Blackwood. Lanzada a una jaula y luego condenada. Ahora no tenía cadenas sino una corona. No habían grilletes, en