No llevaba puesto ningún accesorio, no tenía ánimos para producirme ni verme hermosa. Había dejado el colgante que me regaló Astor, el de la gema verde, él último que robó para mí. Lo había dejado en una caja para guardarlo en el cuarto, buscando enterrar ese recuerdo para que no volviera a mí todo el tiempo. No dejaba de pensar en Astor ni de noche ni de día, siendo un veneno insoportable de tolerar. No podía no creer que las cosas estarían mejor si el supiera donde me hallaba y viniera a ayud