En la madrugada, Eva entró junto con Lucy a su cuarto privado, el que no compartía con Gale. La joven se colocó una capa gruesa de invierno de color verde muy oscuro y unos pantalones debajo que la mantendrían abrigada por el viaje. Su capucha ocultaba su rostro y su cabello tan reconocible, por lo que pasaría un tanto desapercibida.
—Creo que lo mejor es que salte, ¿No es así? —preguntó Lucy, que seguía un poco ebria luego de la fiesta. —Oye, creo que tengo chances de que no se me quiebre ning