La brisa del mar sigue acariciando suavemente la piel de Amara, mientras Dimitrios la sostiene cerca de él, sin querer soltarla. La gente alrededor de ellos celebra la propuesta, pero la atención de Amara y Dimitrios está centrada el uno en el otro. Es como si el mundo entero hubiera desaparecido y solo quedaran ellos, rodeados de las aguas cálidas y la luna que se refleja en el mar.
Mientras todos disfrutan de la alegría compartida, Dimitrios y Amara se alejan un poco del bullicio. Él la mira