La recepción de la ceremonia se llevaba a cabo en un jardín lleno de luces colgantes, música suave de bachata de fondo, y un aire festivo que contagiaba a todos los presentes. Andrea se encontraba junto a Dimitrios y Amara, observando el lugar con curiosidad.
—Esto es espectacular, Amara —dijo Andrea, girándose hacia ella—. Tu país realmente sabe cómo celebrar.
Amara sonrió orgullosa, pero antes de que pudiera responder, una voz conocida la llamó desde el otro lado del jardín.
—¡Amara!
Era Lía,