Axara entró en la oficina que compartía con Cael, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza. Trató de calmarse mientras lo veía concentrado en una pila de documentos, sus cejas ligeramente fruncidas. Respiró hondo y, tratando de no sonar desesperada, se acercó lentamente hacia él.
—¿Qué pasa, amor? —preguntó Cael alzando la vista de los papeles, su tono sereno, aunque algo distraído.
Axara tragó saliva, sus manos temblaban un poco mientras las cruzaba frente a su abdomen.
—Ya lo descubrí, Cael