Al salir, encontró a Amanda aún cerca de su escritorio. La joven lo miró con los ojos muy abiertos, claramente impresionada por lo que acababa de ocurrir.
-Todo estará bien ahora, Amanda -dijo Cael con una pequeña sonrisa que buscaba tranquilizarla-. Si tienes más problemas, no dudes en venir directamente a mí.
Amanda asintió, con un brillo de gratitud en sus ojos.
-Gracias, señor Van Der Wijk.
Cael le dio una palmada ligera en el hombro antes de regresar por el pasillo, con la certeza de que h