Sabrina le devolvió la mirada a Sebastian y sonrió con timidez.
Su sonrisa era sincera e irradiaba una especie de vivacidad.
A Sabrina le había ido muy bien en el trabajo ese día. Posiblemente debido a la computadora portátil que Sebastian le había regalado, su eficiencia en el trabajo había aumentado considerablemente. Cuando ella entregó sus diseños a los diseñadores de la oficina, todos se quedaron sorprendidos.
Todos pensaban en ella como alguien que hacía simples y pequeños trabajos, inc