Sebastian apartó la mirada con incomodidad. A él también le había sorprendido. Todavía era muy temprano y ella ya había coqueteado con él dos veces.
Inesperadamente, era una maestra en eso. Sus palabras esa mañana casi le hicieron faltar al trabajo. Y ahora, delante de Kingston, se inclinó hacia él con tanta naturalidad para atarle la corbata. Era como si llevaran años casados y ella no soportara verlo salir de casa con un aspecto tan desarreglado e insistiera en arreglar su ropa. Sus acciones