Para Sabrina, Ciudad del Sur siempre había sido un panal de problemas. Era un hecho que sabía de memoria desde que llegó aquí por primera vez a los doce años. Por ello, Sabrina había aprendido que lo mejor era ignorar situaciones como ésta.
Como no tenía más remedio que vivir en Ciudad del Sur por ahora, lo único que podía hacer era mantener la calma y aprender a ser más tolerante. Si se encontraba con conflictos inevitables, los solucionaría.
En este momento, lo único que quería era hacer bie