“¡Ja, ja!”. Cuando vio a su padre así, Aino se echó a reír y se dobló sobre el borde de la cama. “Papá, te ves tan gracioso…”.
Sabrina se rio tan fuerte que su estómago dolía. Tuvo un pequeño desgarro cuando dio a luz al bebé, así que cuando se echó a reír, sintió el dolor, el cual instantáneamente la hizo hacer una mueca. "¡Ay!".
“¿Qué pasa? ¿Qué pasa, Sabrina?”. A Sebastian no le importó limpiarse la orina del bebé en su cara, en cambio, miró a Sabrina con preocupación.
“Ay…”. Sabrina se m