Lily levantó sus ojos brillantes y miró seductoramente al hombre que la estaba interrogando. Le pareció desconocido, no había visto su rostro antes.
"¿Quién…? ¿Quién eres?", preguntó Lily, tratando de sonar arrogante.
El tono del hombre era mucho más frío que el de ella. "Eso no es asunto tuyo".
Lily levantó la cabeza y dejó escapar una carcajada. “¡Tú… idiota! Aunque... no me lo digas, sé... ¡Sé quién eres! Tú… de seguro eres cercano a Sabrina. Escuché que esa p*rra intoxicó el aire de Ciuda