Continuación:
-Yo vine a invitarlos a una cena, era todo.
- ¿Debería asistir? – pregunto por tercera vez, al bajar mis manos y abrir mis ojos, él estaba en frente de mí sonriente.
-Me gustaría que Salomón nos acompañase, sé que se llevan mejor que antes, me alegra. – no pude quitarle los ojos de encima, no sé si era por la luna que iluminaba o era simplemente el hablar tanto de él. - ¿Qué dices?
“Un sendero antes nublado, hoy parece ser visible para mí, iluminándose, siendo reconfortado por