Hermana bebe un poco de agua, déjame sostenerlo y dártelo.
Acomodaba su almohada, colocando el vaso sobre la mesa de noche. —Lamento haber demorado en buscarte, ha sido un periodo doloroso el verte a merced de una comunidad tan egoísta.
Los ojos de Zaira habían perdido esa chispa que deslumbraba a cualquier persona.
—No voy a perdonarlos.
Falco levanto las cejas curvadas, arrugando la frente, y cuyos parpados abiertos, labios y separados, mostraban su asombro. —Es mejor que descanse por ahor