Una hora antes del escape, siendo las 3:00 a.m. sin un minuto menos, encendieron las luces de color verde para alumbrar sobre el Cristal, el rostro de la bella durmiente.
—La hermosa mujer es la perfección para mí.
Aunque ese vidrio no hacia alarde su belleza en un cristal, —quiero que resguarden hasta el mínimo movimiento y lugar de mi maravillosa obra, Zaira.
Una hora después, el cuerpo de la mujer había sido robado del cristal que la mantenía encerrada.
—¿Cómo deberé castigarlos? Soy quie