Continuación Rodrigo…
—¡Ay!! esto apesta, emitió un gruñido: ¡gr…!
Apretó el nudo sobre su pecho adolorido, apretando su maxilar para no emitir sonido alguno, cuando el dolor ceso, sus piernas adormecidas detuvieron su paso.
—Caray Rodrigo…puedes lograrlo falta poco…ese insensato no se saldrá con la suya.
Forzándose a terminar, persistió con el dolor acuestas, salir del túnel que conectaba hasta la antigua casa de Rodrigo, del cual solo tenía conocimiento Noah.
—Voy a exterminarte, lo juro.