Tras volver a dormir para recuperar energía, la voz de una mujer llego a mis oídos dándome la bienvenida, cuanto alce a mirar era Noah.
—¿Zaira sobrevivió? respóndeme…Noah.
Su pregunta despertó en mí, un pasaje dormido en mi memoria, que creía muerto. Cuando éramos niños jugando a lanzar piedras de colores al lago, y yo ocultaba mi fuerza, para que el no se sintiera incomodo conmigo, pero hoy es distinto.
—Sigues sin recordarlo…ella murió en tus brazos.
“¿Ni siquiera te importa?, no tienes i