Se detuvo en un callejón sin salida y se abrió el saco frente a Arcángel, que le recriminaba haber salido sin su autorización al mundo exterior, espero a que se diese media vuelta y rebusco entre los bolsillos del saco, tomando el roble oculto en su pantalón, atacándolo sorpresivamente por la espalda.
—Por qué ¡porqué me haces esto! –expresó incomprendido.
Ejerciendo presión con roble sobre su espalda, atravesó su pecho, y la sangre desbordada de su boca al intentar articular palabra alguna.