Por Franco
Llegué a casa de madrugada, justo llegaba mi madre ¿A ésta hora?
-¿De dónde venís?
Le pregunté de mala manera.
-Sigo siendo tu madre, a mi con los moditos que tratás a tu hermana, no.
-Perdón.
Le digo, tal vez tenga razón.
-Salimos con María ¿Y vos?
Me dice y no sé si creerle.
-Salimos con Mauro.
-¿Y Claudia?
-Discutimos.
-¿Y las chicas?
-Están enojadas conmigo.
-Franco, no las dejás tranquilas.
-Es que se quieren acostar con alguno, porque dicen que son las únicas vírgenes de la fac