Mundo ficciónIniciar sesiónEl titular hablaba de Matias Xarya, el rival empresarial de mi padre.
Como no tenía nada mejor que hacer, me puse a leer el artículo.
Casi escupo el café helado cuando leí la frase: ¿El soltero más codiciado está listo para sentar cabeza?
Fue lo más gracioso que había leído en toda mi vida.
Seguí leyendo y descubrí que su madre estaba gravemente enferma. Como en una telenovela, supuestamente deseaba ver a su hijo formar una familia antes de morir.
¿Sentar cabeza? Con lo mujeriego que es ese hombre... Esa tiene que ser la cosa más absurda que he oído jamás.
Dejé de leer aquel artículo inútil, pero, antes de devolver el periódico a la mesa, una idea se encendió de pronto en mi mente.
El padre de Levi y mi padre odian a Matias.
Y yo haría cualquier cosa con tal de enfurecerlos.
Volví a mirar el periódico, al nombre y al rostro del hombre al que tanto despreciaban.
Esta es la oportunidad perfecta para mi venganza.
Después de terminar de comer, subí directamente a mi habitación del hotel.
Cuando cayó la noche, mi teléfono se llenó de mensajes y llamadas. La mayoría eran de Levi. Me preguntaba dónde estaba y me recordaba que teníamos que asistir al evento benéfico organizado por su madre.
Hasta Sharmaine me envió un mensaje.
Ver su nombre en la pantalla me revolvió el estómago. La odio con toda mi alma.
Puse el teléfono en silencio y me fui a dormir.
Al día siguiente, cuando revisé el móvil, parecía que casi toda la familia Osborne y la familia Nervi habían intentado ponerse en contacto conmigo.
Incluso en las redes sociales no dejaban de llamarme y enviarme mensajes.
Al igual que la noche anterior, los ignoré a todos.
Por la tarde, por fin me di cuenta de que el día anterior había estado tan desorientada que me había llevado la billetera equivocada y había dejado la mayoría de mis tarjetas en casa.
Necesitaba volver a la mansión, recoger mis cosas e irme para siempre.
Hice el check-out del hotel y regresé a casa.
En cuanto entré en la mansión, enseguida oí la risa de mi padre.
—¡Ja, ja, ja! ¡Menos mal que la madre de ese sinvergüenza se enfermó! —lo escuché decir.
—Cariño, quizá ese sea su karma. Ojalá se muera pronto —añadió la tía Odessa.
Al oír su voz, recordé de inmediato cuando hablaba de las pastillas abortivas que me habían dado.
Y ahora estaba deseando la muerte de otra persona.
¿Es que esta mujer no tiene corazón?
Cuando llegué al salón, vi que ambos estaban leyendo un periódico.
En la página que tenía mi padre delante aparecía la fotografía de Matias.
Fue entonces cuando me di cuenta de que era el mismo artículo que yo había leído el día anterior.
Así que la persona de la que hablaba la tía Odessa, la que deseaba que muriera, era la señora Xarya, la madre de Matias.
No los saludé y simplemente seguí caminando hacia las escaleras.
Me detuve cuando, de repente, me encontré de frente con Sharmaine, que bajaba.
—¡Oye! ¿Dónde has estado? ¿Sabes el caos que provocaste anoche? ¡Levi estaba desesperado! ¿De verdad no sientes ni un poco de pena por dejarlo plantado después de prometerle que irías con él al evento? —me recriminó sin darme un respiro.
No me importaba nada de lo que estaba diciendo.
En ese momento, lo único que quería era empujarla por las escaleras.
Quería dejar inválida a la mujer que me había arrebatado todo y había destruido mi vida.
Está bien, quizá Levi nunca me amó de verdad, pero ella aun así tuvo una aventura con un hombre casado y, para colmo, ese hombre era mi esposo.
Su voz tan estridente debió de alertar a mi padre y a la tía Odessa, porque enseguida salieron y se acercaron a las escaleras.
—¡Francene! —me llamó mi padre en voz alta.
Lo ignoré y seguí subiendo.
Al pasar junto a Sharmaine, incluso la golpeé con el hombro. Ella soltó un fingido «¡Ay!», como si de verdad le hubiera hecho daño.
También escuché que mi padre seguía hablándome, pero ya no distinguía lo que decía porque había llegado a mi habitación.
Empecé de inmediato a guardar mi ropa. Metí el portátil, las tarjetas de crédito, los documentos importantes y las joyas en la maleta.
—¿Qué estás haciendo? ¿Adónde vas? —preguntó mi padre al entrar en la habitación y verme empacando.
—Me voy de esta casa —respondí sin emoción.
Ya no podía seguir viviendo allí.
Cuanto más tiempo permaneciera en esa casa, más sentía que acabaría olvidándome de mi venganza y, en cambio, terminaría envenenando a toda mi familia para vengarme de ellos y de lo que les hicieron a mis hijos.
—¿Y adónde piensas ir? ¿Qué te pasa? ¡Basta ya de esto y llama a tu prometido! ¿Sabes lo preocupado que estaba Levi anoche cuando no contestabas sus llamadas ni sus mensajes? —alzó la voz mi padre.
¿Levi, preocupado?
Lo más probable era que estuviera feliz de que yo hubiera desaparecido para poder pasar tiempo con Sharmaine.
Y, aunque realmente hubiera estado preocupado, no habría sido por mí, sino por él mismo.
El día del accidente, después de que la tía Odessa salió de la habitación para dejarnos hablar a solas, mi padre me dijo algo.
Me confesó que a los padres de Levi siempre les había caído bien porque yo era su verdadera hija, una auténtica Osborne, y no Sharmaine.
Nunca habían querido a Sharmaine como esposa de su hijo, pero como deseaban tener nietos, terminaron aceptándola por Jacob, sobre todo después de que los médicos dijeran que quizá yo nunca podría tener hijos.
Así que Jacob se convirtió en el único nieto de su hijo favorito.
Mi padre también me dijo que, si yo hubiera podido darle un hijo a Levi, la familia Nervi jamás habría tolerado lo que él hizo.
Le pregunté por qué también me había ocultado la verdad. Debería habérmela contado, porque yo era su hija.
Pero lo que respondió me rompió el corazón todavía más.
Dijo que yo ya no era útil para la familia. No quería enfrentarse a los Nervi porque eran sus socios de negocios. Y, como consideraba a Sharmaine su verdadera hija, también veía a Jacob como su verdadero nieto.
Volví al presente y miré a mi padre de frente.
Ya no sentía absolutamente nada por el hombre al que alguna vez consideré mi héroe. Lo único que quedaba en mí era rabia y odio.
—Voy a romper mi compromiso con Levi. La boda no se celebrará —declaré.
—¿Qué has dicho? —Sus ojos se abrieron de par en par por la sorpresa.
Pareció perder el equilibrio y se llevó una mano a la nuca. La tía Odessa corrió enseguida a sostenerlo.
Aproveché la oportunidad para salir con mi equipaje.
—Francene, ¿qué quieres decir con que la boda con Levi se cancela? —Sharmaine me siguió hasta el coche y me preguntó.
—Oh, estoy segura de que tú ya sabes por qué —respondí, clavándole una mirada helada.
Su expresión cambió de inmediato.
—¿C-Cómo iba a saberlo? —intentó fingir inocencia, pero el pánico era evidente en su rostro—. Además, ¡sabes que los padres de Levi se enfadarán muchísimo si la boda no se celebra! —añadió, cambiando rápidamente de tema.
—Me importa un comino —contesté mientras colocaba la maleta en el coche.
—Aunque creo que deberías ser tú quien les explique por qué este compromiso ha llegado a su fin.
Vi cómo un destello de miedo cruzaba el rostro de Sharmaine, aunque siguió fingiendo calma y actuando como si no entendiera lo que quería decir.
El compromiso entre Levi y yo había sido acordado para fusionar las empresas de nuestras familias. El proceso de integración ya había comenzado poco después de que se anunciara el compromiso.
Era el último intento de derrotar a su enemigo común: Matias.
Pero ahora que iba a romper el compromiso, la fusión ya no me importaba en absoluto.
Si la empresa de mi padre terminaba hundiéndose por culpa de Matias, incluso se lo agradecería.
Me alejé en el coche y fui a mi departamento, al que no había vuelto desde que me gradué de la universidad.
Después de graduarme regresé a vivir a la casa de mi padre porque empecé a trabajar en su empresa.
Esa era otra razón más para resentirlo.
Siempre fui leal a la compañía. De hecho, fui una de las personas que contribuyeron a que se recuperara años después de perder terreno en la competencia entre Osborne Mall y Grand Meridian.
Mientras tanto, mi hermano Stephen era un completo inútil: lo único que sabía hacer era disfrutar de la vida y gastar dinero.
Él heredó el puesto más alto de la empresa, a pesar de que nunca aportó nada y no hacía más que cometer errores.
Fui yo quien devolvió a Osborne Mall a la cima.
Y la recompensa por todo mi esfuerzo fue la traición.
Jamás les perdonaré lo que me hicieron.
Después de llamar a un servicio de limpieza y ordenar todas mis pertenencias, volví a centrar mi atención en el plan que había concebido el día anterior.
Para vengarme de mi familia, de Levi y de toda la familia Nervi, tomé una decisión.
Me convertiría en la esposa de Matias Xarya... y les haría la vida imposible a todos.







