KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 0010
Había pasado el día entero dándole vueltas a la inesperada llamada del abuelo de Ethan y sabía que al día siguiente tendría que enfrentarlo. Solo de pensarlo, mi estómago se revolvía.
Mi jefe, sin embargo, parecía absolutamente tranquilo. Estaba sentado en uno de los sillones de cuero marrón, sin el blazer, solo con la impecable camisa blanca arremangada hasta los antebrazos, mientras sostenía un vaso de whisky en una de sus manos. Sus ojos, siempre atentos sin