KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 0014
Cuando salí de la empresa al final del horario laboral, solo tenía una misión - olvidar que Ethan Lancaster existía. Y si era viernes, había llegado mi turno de disfrutar el viernes con todo lo que tenía derecho.
La única manera de olvidar a un hombre así, era bebiendo y mucho.
Mis amigas, Luísa y Cassie, ya me esperaban en una mesa de bar. La música alta, el olor a papas fritas y cerveza en el aire. Todo perfecto tal y como lo necesitaba.
-Entonces, díganme que