Sin percatarse de la reacción de su mujer, Arnaldo procedió a saludar.
—Tío, no sabía que también estaría usted aquí, es bueno verlo—. Respondió Arnaldo.
—Lo mismo opino yo, querido sobrino. He estado alejado por mucho tiempo de la familia y no me quería perder el evento de esta noche y por eso estoy aquí.
—¿Cuándo llegaste? Seguro te habría enviado un auto al aeropuerto para que estuvieras más seguro—. Dijo Arnaldo. Dándose cuenta de que su esposa le ha dado una leve patada en el pie, recordán