Esa mañana salieron temprano de casa y pasaron desayunando en un restaurante al que Madison jamás pensó que un día entraría. Luego se dirigieron a la mansión Ferreira, en donde les estaba esperando con ansias el abuelo.
En cambio, la madre de Arnaldo no está contenta de ver a su nuera tomada del brazo de su precioso hijo. Al verlos tan sonrientes tuvo miedo de que ya se estuviera enamorando de la mujer pobre y por ende su fortuna se vaya a pique.
El almuerzo estaba servido sobre una enorme mesa