Arnaldo es tan descarado que llegó a casa como si no le debiera una explicación a su esposa. Saludó como si lo estuviera haciendo con un amigo que lo acompaña a un bar, incluso si fuese a un amigo lo trataría de mejor manera.
—Madison, he consultado con el médico de cabecera y ha dicho que ya puedes salir y hacer tus actividades con normalidad, ya no es necesario que estés encerrada y lamentar la pérdida del bebé.
Arnaldo no le ha comentado lo que su madre le ha dicho, aunque desde ese día sosp