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Poco después llegó Sebastián, él había salido muy temprano a hacer ejercicio, pero al regresar se encontró con unos amigos y, por consiguiente, se quedó a platicar con ellos por un rato.

—Primo, ¿dónde está la cuñada? —preguntó al no encontrarla dentro de la casa.

—¿Qué te importa? Además, ¿por qué tienes que venir preguntando por ella? —Cuestionó con molestia.

—Solo pregunto, ya que cuando me fui, ella ya estaba haciendo el desayuno y quiero saber si también me tomó en cuenta. Muero de hambre,
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