Los supuestos captores se estacionaron en una casa vieja y en condiciones deplorables y que al parecer nadie vive allí por eso. De inmediato, Arnaldo dio la orden para que sus hombres interceptaran a los tres que se bajaron y que pretendían ingresar con su hijo en brazos.
Tuvo miedo de que ellos dispararan y le hicieran daño al bebé, pero afortunadamente no fue así. Ellos, al ver al montón de hombres armados que se les acercaban, se asustaron, pusieron al niño en el suelo y este corrió para do