En casa de Madison…
Un pequeño de tres años corre por la sala con desesperación, es demasiado tarde y su madre aún no regresa del trabajo.
—Abuelo, llama a mamá y pídele que vuelva pronto. —Suplica ahora en llanto.
—Vamos a tener paciencia y esperar un par de minutos más. No te desesperes, pequeño algodón de azúcar. —Lo consuela su abuelo, sintiéndose demasiado orgulloso del pequeño hombre de la casa.
El niño, a pesar de su corta edad, es muy inteligente y astuto. Actúa como si fuera u