El celular de Lorenna sonó, cuando ella lo agarró vio que era Fabrizio, ella miró a su secretaria, Pamela comprendió que debía dejarla sola, entonces se marchó, Lorenna se sentó detrás de su escritorio y atendió la llamada, oyó la voz ronca de Fabrizio.
—¿Cómo estás Lorenna?
—Bien, ¿Cuándo regresaste?
—Esta mañana.
—Pensé que regresabas el lunes.
—Adelanté el viaje porque quiero verte y necesito que hablemos.
—¡¿Hablar?!
—Sí, quiero verte hoy mismo, en mi apartamento o en el tuyo, donde lo pr