Lorenna y Fabrizio fueron interrumpidos por la aeromoza. La mujer tocó un par de veces, Fabrizio sintió molestia. Con una voz imperante le gritó desde donde estaba:
—Ordené que nadie nos interrumpiera.
—Señor, debe salir, el señor José Ernesto Murrié ordenó que suspendieran el vuelo. —Fabrizio y Lorenna se miraron atónitos
—¿Por qué tú hermano quiere suspender el vuelo?
—No lo sé, pero voy a averiguarlo. Mejor vístete.
—Si. —Fabrizio se inclinó y recogió el vestido que estaba en el piso y se