Mariangel se acercó a Lorenna que estaba de pie charlando con otros de la familia y tenía en la mano una copa de vino tinto.
—¿Cómo estás primita?
—Hola Mariangel, yo bien, ¿tú como seguiste?
—Mucho mejor. —Se fueron a un lado a hablar solas.
—Me alegra que ya estés superando el duelo por Andrés. —Mariana puso una lánguida sonrisa.
—Gracias, la terapia me ayudó mucho.
—Se nota en tu rostro que ya has recuperado la alegría.
—En cambio yo lamento que tú no estés superando bien tu duelo por Juan C