Lena lo mira con ternura sin saber todo lo que ese beso provocó en Cristhofer. —¿Lena…?— Cristhofer está ansioso
—es para agradecerte
—¿Solo eso?— se acerca Di Monti colocando sus manos en la cintura de Lena
Ella asienta con la cabeza. —vaya… Si que me ilusioné— suspira él sin dejarla de mirar
—se paciente ¿Bueno?
—¿Dime qué podré hacerte hacerte el amor cuántas veces quiera?
—no señor Di Monti, es cuando yo quiera, ahora, ¿Con quién estabas hablando?
—fue una llamada de trabajo mi reina, va