La señora Di Monti, se llenó de tanta irá, que abofeteó a Cristhofer fuertemente, él cierra los ojos por la impotencia que le causó. —¡¡Jamás me vuelvas a alzar la voz!! ¡Soy tu madre! ¡Yo te di la vida! ¡Una madre jamás se equivoca! ¡¡Si te digo que ese hijo es tuyo!!, ¡Así es!— gruñó la señora Di Monti
—no discutan por favor, no quiero crear problemas— interviene Mei y el bebé está llorando en abundancia, ella no soporta los chillidos del bebé —yo acepto que hagas la prueba de ADN Cristhofer