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Los jóvenes soltaron una gran carcajada y después Lorena siguió su historia.

—Cuando entré a la habitación lo vi dormido. El pobre estaba seguro que entre los dos no sucedería nada, pero yo estaba dispuesta a tener sexo con él. Así que, me acosté a su lado y la cara que puso Cristian, ¡uff! Se notaba que me estaba comiendo con la mirada.

—Bueno, ¿y qué sucedió después? &m

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