Mundo de ficçãoIniciar sessãoLaura abrió la puerta de su casa y se sorprendió cuando vio a Lorena extenderle una enorme sandía.
—¡Lorena! —exclamó la joven.
—¡Soy una tonta, perdón! —se disculpó la joven.
La madre de Laura se asomó para ver quién era y llevó una mano a su boca al notar la enorme sandía que tenían las manos temblorosas de Lorena.
—¡Es mejor que la recibas







