Capítulo sesenta y cuatro. Eres una pequeña bribona
La familia entera se quedó en completo silencio, quizá en estado de shock ante la actitud de Michael. El hombre parecía decidido a ir de compras, tanto que había emprendido el camino al estacionamiento sin esperarlos.
—¡Espera, papá! ¡Espera! —gritó Emma caminando detrás de él con el resto de la familia pegada a sus talones.
—¿Qué sucede? —preguntó el futuro abuelo muy sonriente.
—Es muy pronto para ir de compras, quizá podamos ver primero qué habitación le daremos en casa —intentó Emma hacerlo