Capítulo sesenta y cinco. Hermosa sorpresa
Emma respiró de manera profunda antes de guardar el móvil, por fin, por fin Clarise Armchair había confesado ser la autora intelectual del robo de la joyería. No había poder humano que la salvara de pagar su culpa.
—¿Cariño? —la voz de Ryan le hizo girarse en su dirección, estaban en la oficina de Corporación Collins aquella mañana, por la tarde estarían en el hospital para la operación de Henry.
—Confesó —dijo Emma, el tono fue tan bajo que Ryan no alcanzó a escucharla.
—¿Emma? —insistió.
—Con