Los hombres se acercaron a Adriana y sin esperar que ella pudiera resistirse, simplemente empezaron a esposarla, desde su puesto Mike sonreía. Recibir una invitación para la boda de su esposa «porque seguían casados» para él, no había sido tan malo después de todo.
Tener contactos en la policía para salirse siempre con la suya era incluso la mejor parte, Adriana iba a recibir su merecido por hacerlo quedar en ridículo de una buena vez.
—¿Detenida? —Austin se acercó—. Esto es ilegal, no puede