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—¡Asesino! —eran las palabras llenas de dolor y odio que Lorna le gritaba a su padre esposado, el cual estaba siendo llevado por agentes de policía —¡Eres un maldito asesino! ¡La mataste!.
El hombre no decía nada. Su mirada estaba vacía, como si no estuviera cuerdo. Miraba como su hija era tomada de ambos brazos por Louise para calmarla porque quería lanzarse encima del hombre y matarlo.
La policía fue informada minutos después de que se llevaran a Lucrecia al hospital, y como la mujer mu