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El silencio en el despacho de Enzo era sepulcral. Él se encontraba sentado en una silla sirviendo la sexta copa de whisky para seguidamente beberla de un trago.
El hombre estaba destruido. Su mente se encontraba en una neblina oscura sin fin que lo atormentaba llenándolo de recuerdos. De cuando golpeaba y gritaba a su hija pequeña, su verdadera hija. De la muchas veces que le dio la espalda para estar con su esposa y sus supuesto hijos que terminaron siendo falsos.
Cada palabra, cada acc