Punto de vista de Cassandra
—Solo me preguntaba en voz alta si estás bien de la cabeza, porque no consigo entender cómo puedes aferrarte con tanta desesperación al hijo de otro hombre —dijo Alistair con toda la naturalidad del mundo.
Su voz cortó el aire y detuvo todo en seco. Era como si hubiera pronunciado en alto lo que todos llevaban pensando.
El ambiente en el comedor se volvió tan denso que casi podía saborearlo. Contuve la respiración, sin saber si me atrevía a soltar el aire en voz alta