Punto de vista de Cassandra
Sonrió. Esa sonrisa que ponía cuando tramaba alguna venganza enfermiza contra mí y que me ponía los pelos de punta. Este hombre era peligroso. Incluso donde me sujetaba, se me erizaba la piel, un escalofrío que me recorría la columna luchando por salir.
Me quedé perpleja con Eleanor. ¿No conocía al hombre que era su cuñado?
—Es cierto, diría yo —intervino Alaric antes de que Eleanor pudiera tomar aire—. Porque tengas algo en las manos no significa que sea tuyo. En cu