PUNTO DE VISTA DE CASSANDRA
No podía creer lo que veían mis ojos. Realmente me habían rastreado hasta el apartamento de Rebecca. Empezaba a sentirme mal por haberla arrastrado a este lío que ella no pidió. ¿Cuándo iba a terminar toda esta locura?
Le lancé dagas con la mirada a Alaric, pero a él no le afectaba en lo más mínimo. Todo esto era culpa suya. Si no hubiera montado ese numerito loco y anunciado públicamente que yo era su esposa, nada de esto habría pasado.
Mi instinto me decía que esa noche la había planeado a la perfección. Apreté los dientes en silencio mientras apartaba la vista de su rostro sereno hacia el caos que se veía por la ventana.
El clic de las cámaras y los gritos amortiguados de los reporteros eran como un bofetón de realidad. Los flashes estallaban contra los cristales, desesperados por sacarme una foto.
El auto dio un tirón cuando el conductor viró bruscamente, subiendo las ventanillas al instante. Mi pulso se disparó. No estaba acostumbrada a este tipo de ca