PUNTO DE VISTA DE CASSANDRA
El trayecto desde la entrada hasta la mansión duró más de lo que esperaba. Parecía que estábamos ascendiendo una colina. Cuanto más nos acercábamos, más imponente se veía.
El auto se detuvo frente a la entrada principal y el chófer abrió la puerta. Alaric soltó un largo suspiro antes de guardar su teléfono en el bolsillo.
«Hemos llegado», dijo, como una bienvenida formal a su humilde morada. Bajó del auto primero y me ofreció su mano. Miré esa gran palma por un latid