Punto de vista de Cassandra
En cuanto crucé más allá de la última luz del jardín, el entorno cambió. El bosque se tragó el calor de la villa a mi espalda como si nunca hubiera existido.
La oscuridad se extendía entre los árboles gruesos, rota solo por tiras de pálida luz de luna que se colaban entre las ramas desnudas y caían sobre la nieve como senderos fantasmales. El viento soplaba suave, susurrando entre las copas, trayendo el seco crujido de las hojas invernales que aún no habían caído.
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