No voy a anularlo.
—No…
La palabra salió de la boca de Esmeralda como un hilo de aire roto.
Miraba el certificado entre sus manos, pero su cerebro se negaba a entenderlo. Su nombre estaba allí. Todo estaba perfectamente ordenado, perfectamente legal, perfectamente diseñado para arruinarle la existencia.
No podía ser.
No podía.
Ella era Esmeralda Rivera.
CEO de Aurora Tech.
Una mujer que revisaba tres veces cada contrato antes de firmarlo, que no tomaba decisiones importantes sin leer cláusulas, anexos, notas al p