Mentira viral.
Había algo profundamente absurdo en estar parada en Titan Corp, a punto de fingir frente al mundo que el hombre que más la desquiciaba era también el hombre con el que se había casado.
Esmeralda iba a enloquecer.
—Si salimos como dos personas que se odian, destruirán la historia antes de que empecemos a contarla. Puedo darte la mano. O puedo poner una mano en tu espalda. Tú decides.
La parte racional de su cerebro, la