Jugando con fuego.
Todavía estaban de pie cerca de la entrada del salón saludando a los invitados cuando Esmeralda notó la mirada de Oliver sobre ellos.
No los miraba abiertamente, estaba hablando con una tía con copa en mano, sonrisa de catálogo, pero cada pocos segundos sus ojos se desviaban hacia ellos con esa precisión disimulada de quien ya está calculando el precio de la entrada.
Jason también lo había notado. Ella lo supo por la forma en que su cuerpo se