A la m****a la primera regla.
La puerta de la habitación se cerró detrás de ellos con un clic suave. Esmeralda caminó directo hacia el armario sin mirar a Jason, todavía sintiendo el whisky frío pegado a la piel y la rabia latiéndole en las sienes.
—Ahora entiendo por qué no quieres que ese imbécil se adueñe de Titan —soltó, abriendo las puertas del armario con más fuerza de la necesaria—. Es un grandísimo hijo de puta. Arrogante, manipulador y con esa sonrisa de quien cree que ya ganó antes de emp