Su imponente cuerpo se recuesta sobre el marco de la puerta del baño, con la mente turbia por lo que acaba de ocurrir hace unos minutos. Siento un gruñido brotar de mis labios al recordarlo. Las palabras de Michele se agolpan en mi mente como un huracán cuando la vi lanzarse a los brazos de Elijah. Mi única reacción en ese momento fue la ira desatada, sin descanso. No iba a permitir que esa maldita arpía se entrometiera en mi relación.
Los celos y la rabia me cegaron por completo en ese momento